Nuestra historia

Sobre RorisPara la piel del hombre

Hacemos una sola cosa. Y la hacemos honesta.

Roris nació de una bronca simple. Mirás la góndola de cuidado para hombres y casi todos los potes son agua, rellenos sintéticos y una etiqueta que no se entiende. Hicimos lo contrario.

Con los años, la piel produce menos aceite propio y empieza a verse áspera, seca y más grande de lo que es. El sebo vacuno es lo más parecido a ese aceite natural, por eso la piel lo absorbe en lugar de repelerlo. Un solo bálsamo. Esa es toda la idea.

  • Un solo producto
  • Cuatro ingredientes
  • Pensado para hombres

Nota del fundador

Horacio
Horacio

Tengo estándares. Por eso hice esto.

Toda la vida trabajé con una regla: si algo no sirve, no es ese el camino. Esa regla no cambia cuando se trata de lo que me pongo en la cara.

Un día me puse a leer lo que usamos los hombres. Agua como primer ingrediente. Rellenos sintéticos que no sé ni pronunciar. Cremas carísimas que no hacían nada. Gran parte de la industria vive del verso, y los hombres lo pagamos dos veces.

Y hay más: muchas cremas para hombre llevan parabenos y sintéticos que nadie te explica. Leé esa etiqueta y después leé la mía.

Así que hice algo que yo mismo usaría. Cuatro ingredientes: sebo vacuno de pastura, miel cruda, cera de abejas y aceite de oliva. Nada escondido, nada sintético, nada que no tenga que estar.

Si en 30 días no te convence, te devuelvo el dinero. Estoy así de seguro, porque lo uso yo, todos los días.

Horacio

HoracioFundador de Roris

Nuestro estándar

Hecho como antes. Sin los atajos de la industria.

En el pote

  • Sebo vacuno de pastura
  • Miel cruda
  • Cera de abejas
  • Aceite de oliva extra virgen

Nunca en el pote

  • Sin agua
  • Sin rellenos sintéticos
  • Sin parabenos
  • Sin perfume que tape nada
  • Sin vueltas

Leé la etiqueta. Esa es toda la propuesta.

1 Un solo producto
4 Ingredientes
Gratis Envío a todo el país
30 días Garantía de devolución

Hecho para hombres que se cuidan de verdad.

Si en 30 días no te convence, te devolvemos el dinero.

Quiero el bálsamo